Texto y fotografías: Martín Baretta

(Aclaración: este es un trabajo en proceso)

Hubo un tiempo en que la pesca artesanal fue una actividad floreciente y emblemática del puerto de Ingeniero White.
Inmigrantes italianos venidos de la isla de Ponza a principios del siglo pasado, conocedores del mar y de las artes de la pesca, supieron adaptarse a la geografía tan especial de la ría (*) y descubrir sus secretos que luego transmitieron a sus hijos y al resto de la comunidad.
Entre las décadas de 1940 y 1960 decenas de lanchas amarillas zarpaban diariamente del puerto y volvían repletas de cajones de pescado que luego se vendía en todo el sur de la provincia y llegaban por ferrocarril hasta los mercados de Buenos Aires.
La pesca era variada y abundante y la comunidad creció alrededor de una actividad que integraba a familias enteras. Padres e hijos salían al mar y las mujeres pelaban camarones o vendían el pescado.
Pero después llegó el progreso.
Con el desarrollo del polo industrial y petroquímico alrededor del puerto y los trabajos de dragado para facilitar el acceso a los grandes buques, a partir de la década del ’70 la ría comenzó a mostrar los efectos de las alteraciones del medioambiente y empezó a mermar la pesca. Los cardúmenes que se desplazaban cada temporada ría adentro comenzaron a ser depredados por los grandes barcos en alta mar y los pescadores artesanales se vieron obligados a alejarse cada vez más del puerto para obtener una pesca que les permitiera subsistir.
Muchas lanchas dejaron de operar a medida que sus dueños envejecían y ninguno de sus hijos continuaba con la actividad.
Actualmente salen a la ría apenas una decena de lanchas, subsistiendo con una pesca cada vez más escasa e intentando sobrevivir en un puerto moderno e industrializado que no parece tener lugar para viejas tradiciones.
Estas imágenes forman parte de un trabajo en proceso iniciado en el año 2015 que tiene como objetivo documentar la actividad y tradiciones de los pescadores artesanales de la ría de Bahía Blanca antes de que su actividad desaparezca definitivamente.
(Texto exhibido junto con una selección de fotos en el marco del XX Festival de Luz en Bahía Blanca, Agosto de
2018)

*En los años ‘90 se concluyó que la tradicionalmente llamada “Ría” de Bahía Blanca es en términos geográficos en
realidad un estuario, pero en el contexto del proyecto la palabra ría se utiliza por su valor histórico y simbólico.